Ricardo Siri no habla desde la tribuna. Habla desde la cocina del básquet argentino. Durante casi diez años fue dirigente de la Confederación Argentina de Básquetbol (CABB), llegó como delegado cuando presidía la Federación Chaqueña, fue vicepresidente desde 2006 y durante 60 días ocupó la presidencia de la entidad. Desde ese recorrido, fue uno de los responsables directos del nacimiento de la Liga Federal de Básquet.
«El contexto era claro: la Liga B se estaba muriendo», recuerda. «Y agrega: «Cada vez había menos equipos porque los costos la habían vuelto inviable. No le servía a nadie, ni a los clubes ni a la Asociación de Clubes». En aquel momento, la Asociación de Clubes (AdC) manejaba la Liga A, el TNA y la Liga B, todas dentro del esquema profesional. La Confederación, en cambio, concentraba el básquet federativo y amateur. Allí apareció la idea que cambiaría el mapa. «Nos dijeron que intentemos traer ese campeonato a la Confederación, sacarlo del ámbito profesional y organizarlo desde otro lugar», explica Siri en extenso diálogo con el Diario NORTE.
Enrique Tolcachier, Ricardo Siri y Alejandro Cassettai lograron con organización hacer realidad una competencia compleja. Así nació en 2011, el Torneo Federal de Básquet.
El proceso no fue sencillo: demandó dos años de negociaciones, debates y construcción de consensos. «Empezamos a trabajar en el reglamento con Enrique Tolcachier, Alejandro Cassettai y Alejandro Tonelli. Fueron dos años de mucho laburo» , remarca. La base conceptual no surgió de la nada: se apoyó en una experiencia regional previa, el PRONEA (Promocional del Nordeste Argentino), un torneo que Siri había impulsado en el NEA. «La idea era que el Torneo Federal sea lo más regionalizado posible para evitarles costos a los clubes «, señala.
Así se diseñó un formato dividido en diez regiones, con ascensos y descensos propios y una condición central: llegar por mérito deportivo. «El club tenía que jugar sí o sí el torneo local, clasificar al provincial y después al regional. No había atajos «, enfatiza. Ese camino garantizaba que el acceso fuera deportivo y no económico.
El resultado fue inmediato. «Arrancamos con 56 equipos de todo el país», recuerda. Clubes de Misiones, Formosa, el norte y el sur argentino pudieron competir por primera vez en una tercera categoría nacional con jugadores propios, muchos de ellos juveniles. «Me acuerdo del caso de Regatas Resistencia, que jugó con juveniles. Les dije: si juegan con chicos no tienen gasto de contratos y les sirve para levantar el nivel. Y funcionó», cuenta. Para Siri, ese era el espíritu: formar jugadores y fortalecer clubes.
Incluso el nombre del torneo fue motivo de debate. «Queríamos llamarlo Liga Argentina, pero los periodistas de Buenos Aires nos dijeron que se iba a confundir con la Liga Nacional. Ahí surgió Torneo Federal», recuerda. «El Federal fue amateur, formativo y federal. Esa era la filosofía «, resume Siri. Una idea que, según afirma, se cumplió plenamente en sus primeros años.
«El Torneo Federal perdió su espíritu»
El expresidente de la CABB advierte que el Torneo Federal se alejó de la filosofía con la que fue creado. Costos elevados, cambios de formato y pérdida del mérito deportivo transformaron una competencia amateur en un torneo donde, según sostiene, hoy «juega el que puede «. Ricardo Siri no esquiva definiciones. Y es contundente: «El Torneo Federal dejó de tener el espíritu por el cual fue creado» . Para el actual presidente de Villa San Martín (único representante chaqueño que disputa la Liga Argentina de Básquet), el cambio de filosofía es evidente y tiene una fecha aproximada.
El Torneo Federal de Básquetbol fue creado en 2011 cuando la Asociación de Clubes de Básquetbol decidió cederle la organización de la tercera división nacional de este deporte a la Confederación Argentina de Básquetbol, la cual organizó un torneo con 55 equipos. «Desde 2014 en adelante empezaron a cambiar los formatos y las condiciones «, señala. «Y hoy pasa lo que decía Najnudel de la Liga Nacional: juegan los que pueden, no los que quieren. Pero esa frase no era para el Torneo Federal».
La comparación no es casual. Siri recuerda que el básquet argentino siempre tuvo dos carriles: el profesional y el amateur. «El profesional es lógico que sea caro, que funcione como franquicia. Pero el Torneo Federal era otra cosa «, explica. Hoy, en su visión, el problema central no es la cantidad de equipos sino el modo de acceso. «El gran error es cómo se llega al Torneo Federal. Ya no es por mérito deportivo «, remarca.
Las exigencias económicas, el armado de planteles con cupos de mayores y la desaparición de los campeonatos regionales rompieron el camino natural. «No se hacen más regionales como el PRONEA, que eran fantásticos, con canchas llenas», recuerda. A eso se suma la concentración geográfica. «El 70 por ciento de los clubes son del Gran Buenos Aires. Eso encarece los viajes y siempre termina beneficiando al que está más cerca», advierte. El impacto también es deportivo. «Con este formato se están jubilando jugadores de 22 años», dice Siri. «Las cinco fichas mayores y la estructura actual no acompañan procesos formativos largos».
Pese a las críticas, no cree que el torneo vaya a desaparecer. «Va a seguir porque los dirigentes trabajamos por pasión. Los clubes se van a anotar igual, muchas veces sin pensar en las consecuencias económicas», señala. Sin embargo, plantea una advertencia: «Después vienen los problemas, las deudas y las frustraciones». Por eso insiste en la necesidad de revisar el modelo.
Fuente: Diario Norte