En el inicio de la cuarta fecha, el conjunto banderense derrotó a los de Esperanza por 68-54. Con este resultado, Unión se trepa al segundo lugar de la tabla en una fase regular que no da respiro.
El estadio fue una verdadera caldera. Con las tribunas colmadas y un clima de fiesta, el público local empujó a Unión y Juventud en una noche de domingo que prometía paridad y terminó en desahogo. La expectativa por ver al equipo en los puestos de vanguardia se tradujo en un apoyo incondicional que los jugadores supieron retribuir en el parqué.
Durante la primera mitad, la paridad fue la protagonista absoluta: Alma Juniors de Esperanza planteó un juego físico y ordenado, impidiendo que Unión fluyera en ataque. El marcador ajustado al irse al descanso reflejaba la intensidad defensiva de ambos bandos.
Sin embargo, el guion cambió radicalmente tras el entretiempo. El quiebre: En el tercer cuarto, el «Tricolor» ajustó las piezas, encontró efectividad desde el perímetro y empezó a distanciarse.
En el ultimo cuarto, con una ventaja cómoda, Unión se dedicó a regular el ritmo del partido, moviendo la bola con inteligencia frente a un Alma Juniors que bajó la guardia y no encontró respuestas para revertir la historia.
Fuente consultada/Foto: Sur Santiago