Sportivo Suardi cerró su temporada en la Liga Argentina con un recorrido que invita tanto al análisis como al reconocimiento de un proceso que, en apenas tres ediciones, mostró evolución, carácter y ambición.
La primera experiencia en la categoría tuvo todos los condimentos de una irrupción inesperada. Fue un equipo que creció partido a partido y que terminó protagonizando una campaña que superó cualquier previsión. Aquella serie decisiva frente a Atenas, llevada al límite de cinco juegos y con estadios colmados, marcó un punto altísimo en la historia del básquetbol regional.
La segunda temporada significó la ratificación de todo lo bueno construido. Lejos de conformarse, el equipo de Andrés Poi sostuvo su identidad, dio un paso más en su consolidación y terminó coronándose campeón de la Conferencia Norte, sacando boleto para intentar disputar el ascenso. Fue, sin dudas, la confirmación de que lo logrado anteriormente no había sido casualidad, sino el fruto de un trabajo sólido y sostenido, pero a la par de una estructura organizativa que iba mejorando y aprendiendo a la vez de manera profunda.
En esta tercera campaña, el camino presentó desafíos distintos. Hubo momentos adversos, pasajes de cierta incertidumbre y varias derrotas en fila que pusieron a prueba la fortaleza del armado. Sin embargo, Sportivo mostró una notable capacidad de reacción, hilvanó una seguidilla de triunfos clave que le permitió reposicionarse y cerrar así la fase regular en un expectante cuarto lugar.
Ya en los octavos de final, el panorama fue diferente. Quizá la comunidad rojiblanca esperaba otra realidad, pero no logró reeditar su mejor versión y se encontró con un rival fuerte, rodado y con mayor consistencia en esta instancia de playoffs. Tal cual lo expresado desde adentro de la entidad, la eliminación llegó antes de lo deseado, dejando la sensación de que había margen para más.
Aun así, el balance no pierde valor. Sportivo vuelve a cerrar una temporada siendo competitivo, reafirmando su lugar en la categoría y sosteniendo una identidad que lo mantiene entre los equipos a seguir. El desafío hacia adelante será seguir capitalizando lo aprendido, ajustar detalles y volver a intentarlo, si es que así lo deciden. El camino recorrido sigue siendo sólido. En un tiempo, será momento de analizar continuidades o buscar aires de renovación con otras improntas. Detrás seguro estará toda una comunidad, expectante por novedades y nuevamente con muchas ganas de seguir acompañando.
Por Luciano Serafín De Nuestra Redacción